De la violencia de un susurro y de la serenidad que se requiere para destruír el mundo.
Tu amabilidad dura lo que tardas en acabar.
Y aún así, tu miembro sólo rasguña la superficie de mi esencia.
Sólo estás realmente dentro cuando lo hacemos en mi cama.
Me cogés cada viernes.
Me hacés llorar cada sábado.
Veo el patrón.
Yo sólo sé escribir.
Yo sólo sé escribir y coger y te basta. Leer más »