Kafka en la orilla (Haruki Murakami)

Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. Los motivos, si es que los hay, son las malas relaciones con su padre -un famoso escultor convencido de que su hijo repetirá el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica- y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, que se marcharon Leer más »

El marino que perdió la gracia del mar (Yukio Mishima)

Mishima retrata en esta breve novela a través de su protagonista, Noboru, el abismo insalvable que se abre como una herida palpitante entre el desespera­do intento de un clan de adolescentes de hallar su ubicación en el mundo mediante un código de con­ducta ya periclitado, y una sociedad ya irremediable­mente convulsionada y despojada de su primigenia armonía tras la traumática derrota en la Segunda Guerra Mundial.

Leer más »

After dark (Haruki Murakami)

Cerca de la medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o an­gustiosamente desdibujado, Mari, sentada sola a la mesa de un bar-restaurante, toma un café mientras lee. La interrumpe un joven músico, Takahashi, al que Mari ha visto sólo una vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Esta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño «demasiado perfecto, dema­siado puro».

Leer más »

Sputnik, mi amor (Haruki Murakami)

Perdidos en la inmensa metrópoli de Tokio, tres personas se buscan desesperadamente inten­tando romper el eterno viaje circular de la sole­dad, un viaje parecido al de la perrita Laika, que, desde el satélite ruso Sputnik, mientras daba in­cansables vueltas alrededor de la Tierra, dirigía su mirada atónita hacia el espacio infinito. El narra­dor, un joven profesor de primaria, está enamo­rado de Sumiré, a quien conoció en la universi­dad. Leer más »

Casada con Buda (Wei Hui)

Coco, una joven novelista de éxito, ha dejado su hogar en Shanghai para irse a vivir a Nueva York. En este nuevo mundo conoce a Muju, un japonés con el que inicia una relación llena de atracción, pasión y complicidad. Coco siente desde el principio que el suyo es un amor que estaba predestinado y, satisfecha sentimental y sexualmente, inicia el camino hacia Leer más »

« Entradas anteriores
Lola triste,
No te desesperes,
No te duermas
Creyendo que fuiste todo
Que todo ya pasaste
Que de todo ya volviste
Que de todo ya has muerto
Una y mil veces
Lola, Lola triste
no llores
ni te prives del llanto
ni dejes de amar
ni ames demasiado
ni te avergüences
por no haber
que peor es la vergüenza
que no haber amado.
Lola triste,
No te pierdas
Que solo del amor se vuelve
Con ganas de mas amor.
No esperes a tu puerta
Lo que no fue y salí
Que afuera te esperan
Más primaveras
Y más tardes de sol
Y más plazas
Y más lunas
Y más amor que hojas muertas
Y reí
Que nada puede haber
Más fuerte
Ni más sinfónico
Ni más ardiente
Ni más feliz
Ni más eterno
Ni más medicinal
Que tu sonrisa
Ni que tu voz
Tu pequeña, dulce, y triste voz
Cruzando la noche en busca de otras voces.
De Leonardo Ramirez a Lola.
Siempre en mi corazón.