El amor de TianTian y el chasquido de los dedos de Wen.

Noche calurosa. Coger con el ruido del ventilador, la brisa de la ventana abierta y esa pegajosidad de los cuerpos que,  por alguna razón, embellece todo. Exquisita cotidianeidad de una noche de calor en Buenos Aires.

Lola – La Mujer- va al baño a refrescarse [calor] Camina semidesnuda por la casa [mucho calor]. Abre la heladera, toma agua, ve a TianTian apuntarla con la cámara por el rabillo del ojo.

Amor son ojos fijos que ven profundamente.

Lola bebe su agua mientras lo observa parado en cuero jugando con el celular  [adorable, como un niño, todos los hombres son niños]. Su abdomen, su pelo cayéndole sobre el rostro [todo lo que haga desnudo es belleza].

Amor son ojos que conocen la adoración.

Agua fresca en la garganta. Acaricia a Tom, el gato de TianTian. La cámara retrata la escena.  Hace falta muy poco para lograr placer en este mundo. Solo desnudez y una luz perfecta. El gesto del mismo cuerpo es magnificente, hundido en lo cotidiano y terrenal del universo de Lola.

Amor es belleza, es cuerpo reclamando cuerpo.

Media sonrisa de Lola: “Cuando nos casemos, amor, no voy a dejar que te vistas nunca. Ahora abrazame sobre la mesada, junto a la ventana y ensuciemos todo.”

Amor es una necesidad desesperada de estar un poco más cerca.

El abrazo dulce, la tensión del cuerpo, la desesperación creciente  [¿Cómo protegerte?...] Lola se aferra a la espalda de TianTian [¿Cómo protegerte?...] Lola respira agitada [¿Cómo protegerte de todos?...] Lola entrecierra los ojos de placer [No quiero que nadie te toque...] Lola arquea la espalda [Mío... tu corazón es mío...] Los dedos de Lola descienden por el abdomen de TianTian [tu cuerpo es mío...]

Amor es sexo y ramas truncas que no logran proteger.

Un sonido sordo atraviesa la noche. La histérica dentro de La Mujer se detiene por un segundo, los colmillos afilados casi tocando la yugular de TianTian.

[¿Quién se atreve a tocar a Wen? ¿Quién esta jugando con lo que me pertenece, lo que he marcado?]

Este es Wen, chasqueando los dedos, llamando a su criatura.

Entonces Lola, impiadosa, hinca los dientesen el cuello de TianTian con un gesto fatal.

Ya es hora de matar y morir de nuevo.

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