Carta a Wen: Ramas truncas, Lola protege al mundo de Lola.

Es necesario ocuparme la boca, es necesario, es necesario. La angustia oral es lo que mata.

Los días lacrimosos de María de las Flores Pútridas. La cacería sinsentido que halla su excusa en los más
disparatados delirios místicos.

Yo-puedo-ver.

Una declaración de conocimiento.

¿Una declaración de guerra? ¿Amor?

Una declaración antes de proceder a actuar.

Soy un monstruo. Yo lo digo, el muerto lo dice, el papel lo dice, María lo grita a los cuatro vientos. Soy un monstruo.

María es una lepra que se me me pegó y no quiero que te toque.

Soy los efectos del cóctel diario de psicofármacos. Soy una corrida de urgencia al hospital cada semana. Soy una angustia angustiante, un daño dañino, il morto qui parla.

Me vuelvo borrosa. No quiero que me veas borrosa, no quiero que me veas derrotada, patética, inmersa en una cacería que no tiene sentido para vos.

Me castigo por haberte dejado ir al cine esa noche. En el fondo sólo se que esto es un autocastigo elaboradísimo.

Demasiados medicamentos. El insomnio es un estado del ser. Demasiado ocultarse. No puedo protegerte. Estos brazos truncos, estos brazos truncos no pueden protegerte. Estas manos no logran bendecirte, no logran perdonarte.

La psicóloga dice “cura de sueño”

La psiquiatra dice “internación”

Me hiero sistemáticamente.

Tu Email no será publicado.

Ejemplo

Mete tu comentario aqui:

« Entrada anterior Entrada reciente »