La última infame aguja en su corazón de alfiletero: Lola afila los dientes y le concede una aparición a Virginia.

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Observé tiesa el papel que había encontrado en el bolsillo de Wen.

La letra redondeada que le envidiaba a las otras nenas en la primaria dibujaba un “Te quiero Wen” tan circunstancial como fuera de lugar. Lo primero es el miedo, lo que sigue es la ira, lo último es atragantarse de miedo y de ira.

Crece la certeza de que, pronto, voy a tomar el toro por las astas y torcerle el destino.

Por ahí lo que más me molestó es que esta vez fuese una Virginia cualquiera y no una María, nuestra María, la que hiciera tan atroz aparición.

Es que mientras yo le doy de comer en la boca a Wen y me rasco a María, él se da el lujo de cometer este error, este muy estúpido error que le va a terminar de costar la vida y no le ganó ni un polvo.

Porque Viginia, es una raza típica de oficina: calienta-pija que lleva tanto tiempo de novia como de cornuda y al final del día lo único que le interesa es marcar un territorio que no tiene ahí donde hay otra, por puro amor a la histeria berreta.

¡Si habré consolado pobres novios de Virginias que me rezaron a mí los rosarios que ellas colgaron de sus cuernos!

Y esto, es una Virginia. Y si esto es una Virginia, esto es Lola apretando los dientes.

Y esto es también  Wen que no ve lo que se avecina y por alguna razón su ignorancia me genera un placer perverso.

Porque al final del día, Lola hija de puta infeliz de mierda, querés que él sepa exacto lo que se siente morir con la añadidura del efecto sorpresa.

Querés, niña perversa, que él sufra lo que sufriste vos. Pero el punto no es que el sienta dolor, sino que deseas secretamente que él sienta como vos, sea como vos, respire vos y no Virginia, ni María de las Flores Pútridas, ni nada fuera de vos.

Virginia por delante debido a que dolió más por insubstancial e innecesaria (todas esas razones por las cuales una supondría que dolería menos). Porque una María te la acepto, hay historia, pero una Virginia es una bajeza imperdonable.

Lola susurra: “Que Virginia tan contundente que me pegaste”

Lola dice: “Atrevete a decir Virginia”

Lola dice: “Atrevete a que me entere Virginia”

Lola grita: “Dale que te mato, Virginia”

Virginia es un disparo que te estás gatillando en la cabeza.

Me la podrías haber ahorrado.

Ahora el gatillo lo aprieto yo.

4 Comentarios a

“La última infame aguja en su corazón de alfiletero: Lola afila los dientes y le concede una aparición a Virginia.”

  1. Avatar septiembre 24th, 2009 at 10:03 am nico dice:

    aki sos malo malo, asi como comer cianuro, sos el voldemort de lola, el sauron, el gargamel, sos el tinelli de la pobre lola.
    Muerte a wen, muerte muerte, o castramiento, creo q es mejor, lo castras y le pones un cinturon japi, que solo pueda brindar placer, y sufra por no poder recibirlo (cocele el tuje tambien)


  2. Avatar septiembre 24th, 2009 at 3:10 pm Lola dice:

    Ah buee como me pego el aplax anoche que publique el post en lugar de guardarlo como borrador XP

    Wen es mi Humbert-Humbert que es un villano conflictuado.

    ya vas a morir Humbert, se te viene la noche.

    Lo


  3. Avatar septiembre 25th, 2009 at 1:07 pm nico dice:

    pero vos pensaste que si lo matas no tenes razon de ser, es como que batman amte al guason, se queda sin razon de existir, te flata un nemesis a quien odiar y amar, optmos por castrarlo y ver como se las ingenia para ser peligroso de nuevo.


  4. Avatar octubre 7th, 2009 at 7:51 pm Willy dice:

    Mató el copyright de la página! Lola se va para arriba!

    Besos!

    P.D.: Aki, uno quiere defenderte y vos sos tan ingenuo de dejar una nota escrita por otra mujer en un bolsillo…
    Sos un papa frita…


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