Del diario de la pendeja: Sombras chinas y la agonía del amor.
Mis dedos desgarran un universo de papel.
Uñas rojas sepultan violencia en la superficie blanca.
Sombras chinas se desvanecen al amanecer.
Mi tristeza podría devorarlos a todos. No tengo deseos de ver cómo van las cosas en el mundo real ¿No ves que la cacería era la excusa para quedarme? ¿No ves el esfuerzo que hice por esto?
Qué triste verte. Qué triste tu pasividad asesina y tus silencios lacerantes. Qué triste amarte a esta altura de la vida y comprender que, aún así, me amo más a mí misma.
Dejo esta noche hastiada, hastiada de luchar contra vos y las sombras chinas que proyecta María en tu pared. Ganaste. Sos todo lo incapaz, infeliz, patético y miserable que me quisiste hacer creer que eras. Tu vida es todo lo mierda que quisiste que fuera ¿Cuánto tiempo más pensaste que podrías herir impunemente a una persona tan ególatra y egoísta como yo? Ahora todos, todos, somos una mierda. Una mierda bien mierda. Mierda con la que me atoré, mierda que te cogiste de parado.
Yo, que cuando me llevaste a tu cama era puro dolor, puro y claro como el día. Yo que torcí el destino para vos. Yo que me dormí soñando con sombras chinas. Yo que todo lo amé, todo lo esperé, todo lo quise, todo lo soñé por los dos. Yo fui la carne que no supiste ser, fui el Cristo y el sacrificio, la zorra y el cordero, el pateticismo y la gloria, el pasado y el futuro, lo imposible, lo intolerable, todo lo que nadie quiso ser en esta historia.
Sufrí en mi carne todo eso con lo que no podías lidiar, sólo para recibir de tu boca el más cruel desprecio que un malcriado puede dar.
Olvidaste el tiempo antes del tiempo, la era antes de mí. Olvidaste pronto y pronto pensaste que había sido así toda la vida y siempre sería así. Pensaste que sólo existo en tu vida. Pensaste que jamás te arrancaría de mí vientre.
Pero yo, que todo lo escribo, todo lo retrato, todo lo conservo, yo que soy pasado y que recuerdo el tiempo antes del tiempo, la era antes de vos, el personaje adecuado, yo no olvidé como ser yo sin vos.
Soy una criatura nacida con el don de la supervivencia.
Ahí ganaste todo eso que no vale nada, así como yo fui una vez todo esto que ahora no vale nada.
Ahora “esto” es mi vergüenza.