De Wen a Lola: Las palabras que la retuvieron.

17 de Enero del 2006

Mi pequeña, dulce y sensible amada, quiero decirte antes de olvidarlo que lo del pito golpeteando mi panza fue muy ingenioso de tu parte. Esa es la perspicacia que amo de vos, la habilidad de decirlo todo, el chiste, el insulto, el hecho, su significado. Ciertamente una de las cualidades de la que me enamoré perdidamente.

Lo primero que sentí cuando empece a leer tu mail fue una sensacion de felicidad infinita. No tenes idea lo que significa para mí que me escribas, es como que Paulo Cohelo te firme tu libro de “El Alquimista”, y suponiendo desde ese punto de partida que Paulo Cohelo es nuestro ídolo y no un chorongo escritor, son tus palabras una por una lo que me deleitan. Eso es algo que nunca tuvo otra mujer.

No hay forma en el mundo de que dejes de ser la mujer más hermosa , más inteligente y que más amé jamás.
Mis consiguientes sentimientos a la segunda parte o mejor dicho, durante el final de la misma, fue una sensacion de tristeza absoluta. No es que quisiera que te sientas culpable ni mucho menos, pero pienso que expresando nuestros sentimientos y aprendiendo a escucharnos (más yo que vos en realidad) podemos llegar a solucionar cualquier problema, porque sos la que todo lo siente, todo lo aguanta, todo lo soporta: sos puro amor, amor que dejo correr, amor que desperdicio, amor que intento juntar lo mas que puedo entre mis manos para beber de el pero se me escurre. Te vas de mi como la corriente se aleja  por su curso. Soy la piedra que siempre esta inamovible y vos sos el río que siempre intenta llevarme pero nunca logra nada (curiosamente y sin intenciones de hacer alucion a ello, Ishikawa significa “piedra en el río”).

Quisiera que todo cambie. Cada vez que pienso en lo que somos no puedo dejar de sentirme mal, mal porque estas dolida, estas herida… te volves tan solitaria. Y es más que todo eso junto el haber sido yo el causante de todo, lo que realmente me duele. Estoy desesperado. Todas las noches me las paso orando, por vos, sólo por vos. Daría todo para que puedas ser felíz. Estoy dispuesto a sacrificar inclusive nuestra relación si eso me asegura que vas a ser felíz, con o sin mi.

Es eso todo lo que pido a Dios, que te de paz, que me de sabiduría para convertirme en el hombre que mereces que yo sea. No voy a dejar que lo nuestro se degrade sin hacer todo lo posible por vos. Es lo que siempre quise darte, es lo que siempre anhele desde el momento en que descubrí lo misteriosa que eras para mí, es por eso que siempre estube, estoy y estaré a tu lado, para intentar comprenderte, sentir lo que sentís, entender lo que pensas y de alguna forma poder darte el apoyo que necesitas, el trato que mereces, la protección que anhelas y todo el amor que nunca nadie fue capaz de darte en la dosis correcta. Quiero cambiar. Quiero ser perfecto para vos sin dejar de ser yo mismo, quiero besarte y que te derritas en mis brazos y todas tus preocupaciones desaparezcan, quiero que estar conmigo sea como las medicinas que te da elsa pero sin pedir nada a cambio, quiero ser grande, no solo por mi, sino principalmente para poder darte todo lo que tengo. Quiero tener más para darte más, quiero ser felíz para compartirlo con vos. Quiero mirarte a los ojos, decirte cuanto te amo el día de hoy y que no reprimas tus palabras para proteger tu corazón.

Todo lo que quiero esta en vos y vale mas que 1, 2, 4 o 1000 años de cualquier otra persona porque sos la persona que elegí, la que me enseñó todo de la vida y la criaturita mas inteligente, hermosa y malvada que Dios pudo haber creado. Sos todo eso y más. Quiero llegar y endulzarte lo oídos diciéndote lo que te extrañé, ver tu sonrisa, que te sonrojes, quiero ver toda tu inocencia como hace tiempo no veo. Anoche imaginaba el día en que nos volvamos a ver y mientras menos tiempo falta para ese día, más intenso se vuelven las cosas que siento por vos. El sólo pensar que vas a venir corriendo y te vas a trepar de mi como un cohala (porque se que lo harías) me hace increíblemente felíz.

Ghibran dijo una vez que “el corazón no conoce su propia profundidad hasta la hora de la separación” y es desde el día en que te abrace por última vez que me di cuenta cuanto me haces falta y que tanto amor tenía para darte y que siempre desperdicié. Estoy aca sentado, rodeado de yankis hablando pelotudeces superfluas y otra vez puedo quedarme con una sonrisa en mi boca por el mismo comentario de cuando empece a escribirte: lo del pitito contra la panza fue genial.

Te ama profundamente, tu roca en el rio, wen-saurio.

PD: la longitud de este mail no tiene nada que ver con una sed de venganza horrible despues de haberme hecho leer 4 paginas de mail tuyo…cualquier longitud vengativa es pura coincidencia.

¡Te deseo tanto, mi amor!

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